jueves, 4 de diciembre de 2014

Lev Davidovich Landáu.

Nació en Bakú, Azerbaiyán el 22 de enero de 1908 y  murió en 1976. Su padre era un ingeniero de la industria petrolera local y su madre era médica. Lo que hacía que sus padres tuvieran un buen nivel económico.
 A sus 14 años pasó a ser estudiante de la Universidad de Bakú (capital de Azerbaiyán) aprendiendo ciencia en dos facultades a la vez: la de Física y Matemáticas y  la de Química. En 1924 pasó a la Universidad Estatal de Leningrado (Rusia), que en aquella época era el centro de la física soviética.  En 1927 se graduó, dedicándose a la investigación en el Instituto Físico Técnico de Leningrado. En 1929 estuvo en Göttingen y Leipzig (Alemania) y posteriormente  trabajó en el Instituto Niels Bohr de física teórica, en Copenague (Dinamarca). Posteriormente estuvo en Cambridge y Zurich antes de volver definitivamente a la Unión Soviética.

En 1962 Lev Landáu  recibió el premio Nobel por sus estudios sobre la súper-fluidez del helio. Y fue la primera vez en la que un ganador de este premio fue galardonado en un hospital. Fundamentalmente, deslumbró a la comunidad científica internacional con sus descubrimientos sobre el comportamiento súper-fluido del helio-3 líquido, que habría de reportarle, al cabo del tiempo. Después la URSS inició un proyecto cuyo objetivo era la construcción de la bomba atómica, que se aceleró a partir de la tragedia de Hiroshima. 
                                 
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 Helio.

Landáu participó como matemático, calculando las ecuaciones de la dinámica de la bomba termonuclear. Su teoría se origina gracias a los siguientes casos *Los  fenómenos que exhibe la materia a temperaturas bajas, es decir, a temperaturas cercanas al cero absoluto (-273.2° C). A estas temperaturas las propiedades térmicas, eléctricas y magnéticas de muchas sustancias experimentan grandes cambios y, ciertamente, el comportamiento de la materia puede parecer extraño y exótico en comparación con el que muestra a temperaturas ordinarias. Sin duda, entre estos fenómenos los dos más extraordinarios e importantes son la superconductividad y la súper-fluidez.
Un dato curioso de Landáu fue una historia y esta historia ocurrió en una sesión de la Academia de las Ciencias Rusa
“El agrónomo  Denisovich Lysenko, fundador del llamado darwinismo creativo. Daba una conferencia sobre la herencia de los rasgos adquiridos. Al concluir, el físico Lev Landau le preguntó: – ¿Así pues, usted argumenta que si cortamos una oreja, a su descendencia y así sucesivamente, tarde o temprano nacerán vacas desorejadas? – Si es correcto. Respondió – Entonces señor Lysenko, ¿cómo me explica que sigan naciendo vírgenes? “(Rubén Fernández)


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